martes, 29 de noviembre de 2016

Unión de Comunidades del Kurdistán: "Fidel Castro encarna los más puros ideales y anhelos de la humanidad”


La Unión de Comunidades del Kurdistán (KCK, por sus siglas originales) lamentó el fallecimiento del líder de la Revolución Cubana, Fidel Castro, de quien señaló que “encarna los más puros ideales y anhelos de la humanidad” por la libertad.

En un comunicado difundido este lunes, KCK ofreció las condolencias al pueblo de Cuba y a todos los revolucionarios que siguen “la estela del gran revolucionario Fidel Castro”.

El legado del líder cubano “será llevado por los revolucionarios y toda la humanidad en la lucha por la libertad, la democracia y el socialismo”.

KCK expresó que “el movimiento de liberación kurdo no olvidará las contribuciones de Fidel Castro que hizo a lucha de la humanidad por la libertad, la democracia y el socialismo, y llevará su legado y sus aspiraciones en el pueblo kurdo en su lucha de Oriente Medio por la libertad”.

La organización explicó que “la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro y el Che Guevara ha actuado como una inspiración importante para la lucha del Movimiento de Liberación Kurdo”. También resaltó el “espíritu revolucionario y su pasión por la libertad” de Fidel frente a “los tiranos desafiantes, fascistas, dictadores e imperialistas”.

KCK además recordó que la Revolución Cubana tuvo “un impacto importante en la formación de la militancia del PKK (Partido de los Trabajadores del Kurdistán)”. “Ellos, desafiando al sistema capitalista imperialista en su pequeño país, fueron un ejemplo para el Movimiento de Liberación Kurdo”, indicaron en el comunicado.

Al igual que el pueblo cubano, “el movimiento kurdo también ha demostrado que ningún obstáculo puede interponerse en el camino de la pasión por la libertad y la democracia, y ha luchado y alcanzado la victoria, por grande que sea el enemigo y por muchos obstáculos pueden existir”, manifestaron desde KCK.

“Fidel Castro y el pueblo de Cuba han contribuido tanto a la historia de la humanidad y de la libertad. En un periodo en el que el imperialismo y el fascismo dominaban el mundo, la resistencia del pueblo cubano y la revolución dieron fuerza a las luchas por la libertad y la democracia de todos los pueblos”, señalaron. En el comunicado agregaron que esa experiencia revolucionaria “ha despertado el espíritu de libertad para los pueblos de América del Sur” y ese territorio “se volvió en una tierra de lucha revolucionaria por la libertad y la democracia, que nunca se desvanece”.

KCK afirmó que la figura del líder cubano “ha tenido un impacto importante en el desarrollo de los movimientos revolucionarios en Turquía y Kurdistán”. “Fidel Castro y la combatividad del Che Guevara y las características de la Revolución Cubana han sido una fuente de valor y de moral para los pueblos que viven bajo opresión”.

“El espíritu internacionalista de la revolución cubana ha impactado a Haki Karer y Kemal Pir para unirse al Movimiento de Liberación Kurdo en el espíritu internacionalista”, destacaron.

Por último, KCK remarcó que “vamos a continuar con el legado de este revolucionario y los valores que él creó en nuestra lucha por la libertad y nuestra revolución”. “El espíritu revolucionario de Fidel Castro y sus compañeros vivirá en la lucha de la humanidad por la democracia, la libertad y el socialismo”, finalizó el comunicado.

Raúl Castro: Aquí, en esta Plaza, te decimos “Hasta la victoria siempre”


Agradece a las personalidades que están en el acto, a la familia de Fidel y especialmente al pueblo de Cuba por las muestras de afecto recibidos en esta hora de dolor y de compromiso.

Fidel encabezó una sociedad socialista de los humildes, por los humildes y para los humildes. Sus vibrantes palabras resuenan en esta Plaza, como la concentración campesina de apoyo de a la Reforma Agraria en 1959, que fue como cruzar el Rubicón: se destapó el odio contra la Revolución cubana. Aquí se votaron la primera y la segunda Declaración de La Habana, de 1960 y 1962, respectivamente. Recuerda otros momentos, como el acto después de la explosión del vapor La Coubre, un acto terrorista. Aquí, con él, se declaró a Cuba territorio libre de analfabetismo, en diciembre de 1961. También, tuvo lugar la velada solemne en octubre de 1967 para rendir homenaje al Che Guevara. Y a esta Plaza los cubanos se comprometieron en pleno período especial, ante los restos del Guerrillero Heroico, a continuar su legado.

Aquí se honraron a la víctimas del ataque contra un aviación civil cubano, en 1976. Los cubanos le escucharon decir: “Cuando un pueblo enérgico y viril…”, y los presentes repiten la frase que todos se conocen y han repetido muchas veces en estos días: “la injusticia tiembla…”

También, en este lugar se han ratificado los acuerdos de los recientes Congresos del Partido. Se ha jurado lealtad a las ideas y a honrar la obra del Comandante en Jefe.

Querido Fidel, junto al Monumento de José, Héroe Nacional y autor de la Asalto al Cuartel Moncada, donde nos hemos reunido durante más de medio siglo en momentos de extraordinario dolor, proclamar nuestros ideales o consultar al pueblo transcendentales decisiones, precisamente aquí, te decimos junto a nuestro abnegado y combativo pueblo: 

Hasta la victoria siempre.

Fidel Castro, eterno héroe de los desheredados.


Personaje controvertido en Occidente, donde es fuertemente criticado, Fidel Castro es admirado en cambio por los pueblos de América Latina y del Tercer Mundo, que lo consideran un símbolo de la resistencia a la opresión y un defensor de la aspiración de los países del Sur a la independencia, a la soberanía y a la autodeterminación. Rebelde mítico que entró en vida en el Panteón de los grandes libertadores del continente americano, el antiguo guerrillero de la Sierra Maestra ha visto su prestigio superar fronteras continentales para convertirse en el arquetipo del antiimperialismo del siglo XX y el vector de un mensaje universal de emancipación.

Los medios occidentales, por sus crispaciones ideológicas y una condescendencia obvia hacia los pueblos del Sur, no han logrado entender la importancia histórica de Fidel Castro para Cuba, América Latina y el Tercer Mundo. Desde José Martí, el héroe nacional cubano, ningún otro personaje ha simbolizado con tanta fuerza las aspiraciones del pueblo cubano a la soberanía nacional, a la independencia económica y a la justicia social.

Fidel Castro es un símbolo de orgullo, de dignidad, de resistencia y de lealtad a los principios y su prestigio ha superado las fronteras de su tierra natal para irradiar el mundo. El líder histórico de la Revolución Cubana tomó las armas a favor de los oprimidos y reivindicó sus derechos a una vida decente. Procedente de una de las familias más adineradas del país, renunció a todos sus privilegios de clase para defender a los sin voces, abandonados a su suerte e ignorados por los pudientes.

Fidel Castro dispone de una legitimidad histórica. Armas en mano luchó contra la sangrienta dictadura de Fulgencio Batista durante el ataque al cuartel Moncada en 1953 y durante la insurrección en la Sierra Maestra de diciembre de 1956 a diciembre de 1958. Triunfó contra un régimen militar brutal dotado de un impresionante poder de fuego y apoyado por Estados Unidos. En un contexto de hostilidad extrema ha realizado el sueño de José Martí de una Cuba independiente y soberana y ha guiado a su pueblo en el camino de la emancipación plena y definitiva oponiendo una resistencia a toda prueba frente a las pretensiones hegemónicas de Washington.

Fidel Castro también dispone de una legitimidad constitucional. Cada uno tiene derecho a pensar lo que quiera sobre el sistema electoral cubano pero fue elegido, cada cinco años, de 1976 a 2006. Antes de esa fecha sólo era primer ministro y no presidente de la República. En efecto, contrariamente a una idea preconcebida, Cuba ha tenido a no menos de cuatro presidentes de la República desde 1959: Manuel Urrutia de enero de 1959 a julio de 1959, Osvaldo Dorticós de julio de 1959 a 1975, Fidel Castro de 1976 a 2006 y Raúl Castro desde 2006, cuyo gobierno terminará en 2018 tras la reforma constitucional que limita el número de mandatos a dos.

Ningún dirigente puede permanecer a la cabeza de un país durante treinta años, en un contexto de guerra larvada con Estados Unidos, sin un apoyo mayoritario del pueblo. Obviamente, como en toda sociedad, existen insatisfechos, críticos y decepcionados. La Revolución Cubana, obra de mujeres y hombres, es por definición imperfecta y jamás ha tenido la pretensión de erigirse en ejemplo. Pero la inmensa mayoría de los cubanos tiene mucho respeto hacia Fidel Castro y jamás ha puesto en tela de juicio sus nobles intenciones. Estados Unidos siempre se ha mostrado muy lúcido al respecto. Así, el 6 de abril de 1960, Lester D. Mallory, subsecretario adjunto de Estado para los Asuntos Interamericanos, recordó en un memorándum a Roy Rubottom Jr., entonces subsecretario de Estado para los Asuntos Interamericanos, el prestigio del líder cubano: “La mayoría de los cubanos apoya a Castro. No hay oposición política eficaz […]. El único medio posible para aniquilar el apoyo interno [al gobierno] es provocar el desencanto y el desaliento por la insatisfacción económica y la penuria”. Washington siguió ese consejo y dio prueba de una hostilidad encarnizada contra los cubanos imponiendo sanciones económicas sumamente severas que duran hasta hoy. Pero la empresa no ha sido coronada de éxito. En efecto, cerca de medio siglo después, la popularidad de Fidel Castro sigue viva. Es lo que ha podido constatar Jonathan D. Farrar, entonces jefe de la diplomacia estadounidense en La Habana quien no ha dejado de enfatizar “la admiración personal significativa para Fidel” por parte de los cubanos, recordando que “sería un error subestimar […] el apoyo del cual dispone el gobierno, particularmente entre las comunidades populares y los estudiantes”.

Tres facetas caracterizan al personaje de Fidel Castro. En primer lugar es el arquitecto de la soberanía nacional que ha realizado el sueño del Apóstol y Héroe Nacional José Martí de una Cuba independiente y ha devuelto su dignidad al pueblo de la Isla. Después es el reformador social que se ha ubicado al lado de los humildes y los humillados creando una de las sociedades menos injustas del Tercer Mundo. Finalmente es el internacionalista que ha tendido una mano generosa a los pueblos necesitados y que ha ubicado la solidaridad y la integración en el centro de la política exterior de Cuba.

Conmovedora carta del uruaguayo “Pepe” Mujica a Fidel.


El expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica, emitió este domingo una carta, al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro.

A vos te queda Cuba que seguirá ahí, sin analfabetismo, con el mejor sistema de salud pública, con la mejor educación del continente y yo aún aquí, en la batalla, no por la vida, sino contra el olvido, enfrascado en una lucha que no tiene sentido porque el Sur se convierte en más Sur cada día, los monstruos insisten en su avance y ahora nos copan por todos los flancos.

Las sombras nos acechan y por hoy, querido amigo, vos has partido y no tendremos, por lo menos en este ciclo, una más de esas charlas interminables que insuflaban amor y victoria, de las que yo salía rejuvenecido, sintiendo que podía enfrentar a la más temible de las gárgolas o cruzar el abismo de un solo impulso, la tristeza es inevitable.

Pero ¿qué dirías vos? “Anda loco, que no es para estar tristeando ¿y qué más da? Que sólo es carne y pellejo, no te hagas al muerto vos, que la lucha sigue y es pa’lante nomás”, y yo digo a mi mente desvariando “Que él no hablaba así, no seas irreverente”, mejor pensar que habrías dicho algo más brillante, no los cuentos de este viejo loco que hace aplaudir a multitudes, pero no ha podido mover a su pueblo como tú, ¿Qué de la Oriental surja una batalla final? Difícil, no imposible… mientras tanto a vos, en esa estrella del Caribe, un guiño y un ¡Hasta la victoria… siempre!

Querido Comandante de la Vida.


Decir Fidel es hablar de vida. Vida en muchos sentidos pero en uno especialmente: elegir la vida y combatir todo aquello que la degrada y la hace inhumana.

La revolución cubana es nuestra victoria y siempre lo será. Es una luz en medio de la oscuridad de un mundo espantoso en el que los valores dominantes son la chatarra mental y el consumo bestial. Un mundo que produce seres no humanos a través de un férreo aparato ideológico y cultural que destruye las verdaderas posibilidades y la creación humana para alimentar sólo la máquina depredadora, el consumo absurdo, las ilusiones vanas, la mentira y el crimen como parte ya de la vida cotidiana. Ese sistema casi naturalizado, depresivo y pancista que cree que ser humano es tener y no ser. Millones de muertos en nombre de ese comic funesto del coche y el vaquero, y la pornografía ideológica que los sustentan. Un aparato infernal ideado perfectamente para producir esclavos sin pizca de rebeldía, mutilados, no humanos.

Quiero hablar de vida porque la existencia de un Fidel que vibró y vibra en la montaña, en el llano y en nuestro corazón desafió sobre todo la degradación que el capitalismo impuso en las enajenadas y depresivas cabezas de occidente y del mundo.

Quiero hablar de vida, porque no sólo son los logros de la revolución en todas las áreas -que adjunto y en las que me quedo corta-, sino una revolución espiritual profunda, cultural, ideológica de valores humanos. Eso es la Revolución comunista. Eso es la construcción del ser humano nuevo. La humanidad en marcha.

Quiero hablar de vida porque nuestro Comandante siempre habló de vida, de otra forma de entender la vida en el planeta y no es casual que cada vez que hablaba relacionara de una manera lógica y profunda la educación y los cultivos, la técnica y la filosofía, la creación artística, política y social y la vida cotidiana del pueblo capaz de resistir las más terribles agresiones, bloqueo, sabotajes, difamación y que a pesar de tantos y tantos años de castigo sostiene y levanta las banderas de una nueva humanidad no alienada, libre y soberana. Porque cada vez que Fidel habla, cada vez que escucho ese milagro de su palabra coherente siento cómo florece y estalla la verdad. Una palabra que hemos de recuperar para seguir luchando: la verdad. Ser capaces de verla, de amarla, de sentirla, de darle forma en cada rincón del mundo.

Quiero hablar de vida, porque es otra dimensión que el imperialismo siempre trató de degradar y fue vencido. La guerra constante del imperialismo contra Cuba y contra Fidel tiene que ver con esto, el odio de la gusanera tiene que ver con esto, los sabotajes y el bloqueo tienen que ver con esto: había y hay que destruir la revolución porque es la fuerza de la luz y de la vida haciéndose a si misma, consciente y poderosa, una vida diferente que jamás permitirá tratar al ser humano como mercancía.

Y ese es el profundo y el triunfante mensaje que es hoy carne en el pueblo de Cuba y en todos los pueblos del mundo que luchan por su liberación del capitalismo criminal.

Quiero hablar de vida porque Fidel vive y vivirá para siempre, en cada joven que aprende y despierta, en cada niño amado que escribe su nombre por primera vez, en cada mujer que crece en igualdad, en cada trabajador respetado, en todos y en cada uno de nosotros, también en los que vivimos en las tripas del monstruo y que necesitamos aprender y despertar, romper el ruido que nos hace ciegos y nos destroza el corazón y el espíritu, nosotros, si, los apegados al falso bienestar individual e individualista, nosotros, desterrados de lo colectivo y sumidos en un discurso oscuro y nefasto, si: nosotros tenemos tanto que aprender de Fidel, de ese milagro capaz de ser y crear un ser humano libre y solidario.

Y digo Nosotros, porque Fidel es un inmenso y luminoso Nosotros, al que sin duda pondremos de pie para que la vida humana deje atrás los siglos de explotación y barbarie que pretenden imponernos como único camino. Hay otro horizonte, más allá del vaquero, el dólar y el coche, hay un camino abierto por el pueblo cubano que es ya indestructible y que está sembrado en los que tuvimos la suerte de compartir y aprender de este ser humano inmenso que iluminó nuestro siglo XX y XXI.

Desde aquí, desde Madrid, desde esta ciudad que un día fue digna, y en la que las Brigadas internacionales y el pueblo en armas dijeron ¡No pasarán! seguiremos adelante, aprendiendo, luchando hasta la victoria siempre junto a nuestro Comandante de la Vida y nuestros hermanos cubanos.

* Se que no hace falta adjuntar y que faltan La Operación Milagro, el YO si puedo y muchas cosas más, como la solidaridad internacionalista con los pueblos de Asia, África y América Latina y aquellas cosas esenciales y a veces inconmensurables: la humanidad profunda, la música de eso que se llama alma o conciencia.


Por Sara Rosenberg

Hasta la Victoria Siempre !!!


Ha muerto quizás el líder más importante del Siglo XX americano y de los más relevantes del mundo. Habrá quien tratará de disminuir su grandeza, pero la historia es caprichosa y no se puede ocultar.

Fidel Castro logró revelarse ante el dominio que los gobiernos de los Estados Unidos impusieron en Cuba y a América Latina, su rebeldía revolucionaria la trasladó a su pueblo y lo educó en la lucha por alcanzar lo imposible y lo logró. ¿O es que acaso se puede esconder el papel jugado por el pueblo cubano a lo largo de más de sesenta años de resistencia ante la constante agresión económica, política, militar y sicológica del gobierno imperial del país más poderoso y rico del mundo?

En los momentos en que los países y pueblos del este europeo renunciaron a la conquista de un mundo de igualdad y justicia Fidel y Cuba aseguraron continuar en esas condiciones el combate por alcanzar lo permisible y lo improbable pero no renunciar a la gloria que se ha vivido.

La dignidad y la firmeza siempre lo acompañaron en el transcurso de su vida física. Nunca le mintió a su pueblo y en los momentos más difíciles y neurálgicos con actitud viril le expresó con sinceridad la situación, pero con la seguridad de en cualquier condición siempre hay una salida y ha de ser revolucionaria.

Cualquier hombre o mujer con honor, vergüenza, honestidad y quiera que sobre la Tierra reine el amor y la equidad ha de sentir en su alma la pérdida de Fidel.

El líder cubano fue quien más luchó porque en nuestro planeta prevaleciera la paz y, si en un momento utilizó las armas fue porque no le dieron otra alternativa para alcanzar la felicidad para su país.

Fidel ha muerto, pero no sus ideas y sus enseñanzas, puede que para la América del indio, de los humildes, de los negros explotados, de la mujer discriminada, de los niños sin escuelas, los jóvenes sin futuro, de los obreros sin trabajo, de los campesinos sin tierra, no encuentren hoy una salida. Pero busquen en Fidel que allí encontraran en su pensamiento y en su obra la guía para seguir combatiendo con la máxima de ¡Hasta la Victoria Siempre!

¡Por qué lloramos!


No existe edad, sexo o filosofía para el llanto. Lloran la niña y el niño, la chica y el chico, la mujer y el hombre, la anciana y el anciano, lloran el católico, el protestante, el abacuá y el santero, llora el pobre, el de la clase media y el comunista, y, en los llantos, el dolor de no tenerlo se multiplica por la impotencia de la imposible resucitación física.

Hoy te escuché otra vez exponiendo tu (ya nuestro) concepto de Revolución y, tras firmar el juramento de convertirlo en mi filosofía de vida, besé tu frente, ese beso demorado que añoré siempre poner sobre tu piel y que solo podré depositar en las imágenes que guardo.

Te sería increíble imaginar cuantas veces te he besado, abrazado, reído o llorado contigo, lo hice junto a la pionera que, en tu mejilla derecha espantó aquel ‘muá’ que el pueblo leyó en sus labios, y con los niñas y niñas que, ajenos a cualquier razonamiento de seguridad, te zarandeaban y besaban, me deleité, admirando tu inmensidad, cuando aquella mujer anciana, cuya alegría y orgullo no llegó a imaginar, acariciaba tu brava barba, te abracé con Allende, Bishop, Mandela y con todos los que vieron en ti a un hermano; de Hugo ni hablar, entre ustedes dos no había química, sino la fusión de dos gigantes que con mirarse a los ojos podían sostener una conversación, y las risas todas de ambos, las estruendosas y las cómplices, esas que hoy nos arrancan del silencio para reír con lágrimas; de risas también recuerdo tus topes con el Pibe y sus bromas y como le anotaste, mientras hacía un ‘cesto’ con las manos, aquel balón como diciéndole lo mío es el básquet.

No pude llorar contigo la muerte del Che, en mis cinco años apenas entendía que pasaba, pero me dolí por Blas, Carlos Rafael, el crimen de Barbados y Celia, y otros eventos igualmente trágicos que les sucedieron, ya tenía edad para entender el dolor y saber el profundo daño que todo ello te provocaba, pero siempre aparecías y rara vez dabas espacio para hablar de esos sentimientos, de ahí que solo pudiera verte como el receptor de todos los dolores, el que nos amortiguaba los golpes.

Me caí contigo en Villa Clara y otra vez la impotencia por no poder hacer nada multiplicó el sentimiento, te encargaste después de recordarme eventualmente el evento cada vez que discursabas y tu zurda alzaba el índice acusador o cuando sentado, ofreciendo una entrevista, introducías tu mano por dentro de la camisa para palpar el hombro.

Uno de los momentos más lacerantes fue cuando, en la inauguración de la escuelita, propusiste con humildad escuchar la canción El regreso del amigo y, en el dolor, te permitiste compartirnos el sufrimiento que por la muerte de Hugo tu rostro no podía ocultar.

Como recién dijera un chico de 19 años, se ha ido mi amigo, mi hermano, mi padre, mi abuelo, se ha ido la voz de un pueblo, el pensar de un pueblo, el corazón del pueblo. Por eso lloramos.

El dolor de Raúl.


¿Nos duele la muerte del Comandante en Jefe? Multipliquemos por un millón ese dolor y aún estaremos lejos de lo que siente Raúl. Este 25 de noviembre debió haber sido uno de los peores días de su vida, quizás tan triste como aquella otra jornada aciaga en la que perdió al amor de su vida: la insuperable Vilma.

Por las Redes Sociales corre el último fragmento de su alocución. Cuando termina de leer, se echa hacia atrás en la silla, gira su cabeza hacia un lado y suspira, como intentando desahogar todo lo que en ese instante le oprime el pecho. Parece que le ha costado un mundo leer aquellas pocas líneas; la voz, que a veces quiere quebrarse, llega hasta el final, hasta la frase última, esa en la que convida a su querido pueblo a la victoria siempre, aún cuando él mismo está herido, casi de muerte.

La noticia tenía que darla él, solo él podía comunicar tamaño dolor al pueblo de Cuba, aunque su corazón estuviera maltrecho por la despedida. No podría afirmarlo, pero al verlo allí, tan solo, supuse que esa oficina era el último lugar en el que quería estar. A esa hora y con ese dolor, quizás se hubiera sentido más aliviado entre los suyos, rodeado de sus hijos, sus nietos, sus bisnietas, sus amigos, los compañeros de lucha que aún le dan pelea al tiempo y sus recuerdos. Pero el General de Ejército, el presidente de Cuba, debía desprenderse de su condición de hermano, tenía que ser fuerte y anunciarle al mundo que Fidel, el fundador de la Revolución Cubana había muerto.

Sus palabras desencadenaron un terremoto sin escalas, un tsunami que nos tragó a todos y nos dio la madrugada más angustiosa de la historia. Si así fue para nosotros ¿qué dimensión ha de tener el abismo que se le abrió a Raúl a las 10 y 29 de la noche del 25 de noviembre del 2016? Él, que nació a su lado; que estudió en sus escuelas; que lo persiguió hasta La Habana; que lo escoltó sin cuestionamientos al Moncada; que lo acompañó a México; que regresó a su lado en el Granma; que junto a él caminó Sierra arriba y Sierra abajo; y que fundó, mano a mano con él, la Revolución que nos salvó.

Por ese compromiso perenne, en el año 2008, Fidel delegó en Raúl todos sus cargos: el del Primer Secretario del Comité Central del Partido; el de Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias y el de Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros. La salud de Fidel se había quebrantado, pero ahí estaba el hermano más fiel. En una magnitud mucho más grande, volvía a repetirse la historia de aquel discurso en que Fidel perdió la voz y Raúl lo socorrió. Ya la sabia madre, Lina Ruz, allá en Birán, lo había profetizado cuando después de la traición de Urrutia recortó su figura de la fotografía en que acompañaba a Fidel, a Camilo y al Che, colocó entonces la de Raúl y dijo: “Ahí lo voy a poner, porque ese sí que nunca traicionará a su hermano”.

Cuentan quienes estaban cerca, que Raúl era el primer lector de las Reflexiones del Comandante; y todos sabemos que aquel consultaba con este todas las decisiones que implicaban el futuro de Cuba. Eran dos, pero parecían uno.

Por eso esta noche en que mi barrio se ahoga en un silencio triste, pienso en Raúl, en sus dolores, en sus inmensas pérdidas, en la responsabilidad que tiene con esta Cuba, en el esfuerzo sobrehumano que tendrá que hacer estos días para parecer fuerte frente a un pueblo que llora. Con él seguiremos de pie, porque Raúl también es Raúl.


Leticia Martínez Hernández

El Fidel que he conocido.


Con certeza puedo afirmar que mi vida está dividida en dos etapas fundamentales: antes y después de conocer a Fidel Castro. Eso ocurrió primero por referencias y más tarde personalmente, acrecentándose en la medida en que yo podía constatar las cualidades personales, extraordinaria inteligencia, firme voluntad para enfrentar con sabiduría las situaciones más complejas y gran nobleza y solidaridad con sus compañeros de luchas e idea, que no era más que otra forma de expresión de su infinito amor al pueblo.

Recuerdo que los sucesos del 10 de marzo de 1952, marcaron un momento decisivo en ese rumbo que condujo a ambos a encontrarnos en una estrecha comunidad de ideas y fueron ensanchándose poco a poco en la medida que me percataba —junto a otros valiosos compañeros— de haber encontrado, finalmente, el liderazgo que por tanto tiempo habíamos buscado afanosamente, en un país que en esos momentos se debatía entre el desconcierto y la frustración.

El 26 de julio de 1953, fue para mí la confirmación heroica y a la vez sangrienta de todas aquellas ideas y elevó ante nosotros la figura de Fidel y de los aguerridos jóvenes que lo acompañaron a “tomar el cielo por asalto”. Esos eran, definitivamente, el líder y el movimiento a que aspirábamos, el que Cuba necesitaba y dentro del cual valdrían la pena los mayores sacrificios, incluido el de la vida misma. Sin embargo, todavía estaba muy lejos de imaginar lo que el destino y la dura lucha me deparaban al respecto. No podía suponer que Fidel sería capaz de llegar a ser, la fi gura central, el organizador y el jefe de la Generación del Centenario, trascendiendo, incluso, nuestras fronteras nacionales y proyectándose hacia América Latina, el Caribe y el resto del mundo. Pero no podía ser de otra manera, porque ese hombre que concibió, encabezó y ha defendido inteligentemente y sin vacilación alguna la obra gigantesca de la Revolución Cubana, estaba llamado a ser —en el convulso universo de hoy— un elevadísimo y poco común ejemplo de ética, cultura, seguridad, experiencia y firmeza de principios: todo ello en una sola pieza.

Para mí, en lo personal, como para el pueblo cubano y los demás pueblos que luchan contra la injusticia y la barbarie, es motivo de legítimo orgullo,
haberlo conocido, seguido y acompañado, aprendiendo de sus decisiones y sus orientaciones oportunas y acertadas, desde la segunda mitad del siglo XX hasta acá.

Si al cabo de sus 90 años de edad y de la permanente lucha que aún continúa librando, tuviera que resumir cuál es —a mi juicio—su rasgo más característico, diría que su pensamiento ético. El que ha demostrado y puesto a prueba en los momentos más difíciles, desde los tiempos del Moncada, hasta convertirse en la fuerza esencial de la Revolución, con más de medio siglo victorioso.

Ahí están, asimismo, su genio y originalidad en llevar al terreno de los hechos los métodos y principios capaces de relacionar dialécticamente las ideas del socialismo con la tradición ética de la nación cubana. Agradezco a la revista Verde Olivo, que me solicitara estas líneas en las que he tratado de sintetizar un pensamiento que pudiera ser más extenso, por todo lo que ha significado Fidel para mí y también para Cuba, América y el mundo. Desde lo más profundo de mi corazón lo felicito en este cumpleaños 90 y le rindo mi homenaje más puro al hombre que lleva a José Martí en la mente y en el corazón y ha sido su mejor discípulo; enriqueciendo como nadie sus ideas, con el conocimiento y las vivencias de la práctica política en estos tiempos. Por eso deseo terminar estas breves palabras, como he dicho en otras ocasiones: Mi único merito —y para mí es bastante— ha sido y es, haber estado junto a la Revolución de Fidel y orientado por las enseñanzas de Martí hasta hoy.


Por Armando Hart Dávalos

Pombo: Los jóvenes en la Sierra Maestra veíamos a Fidel como un héroe.


Harry Villegas (Pombo), uno de los sobrevivientes de la guerrilla del Che, entrevista por la Televisión Cuba:

“Yo era un joven que vivía en las estimaciones de la Sierra Maestra. En el primer combate de la Sierra Maestra, tuvimos la certeza de que Fidel vivía. En el segundo combate teníamos la certeza, nos dio la certeza de que se estaba forjando un Ejército. Se hablaba del Comandante en Jefe Fidel Castro como de un héroe que se había ido a la Sierra a enfrentar la dictadura. Ese ejemplo nos hizo a nosotros irnos a la aventura de la Sierra.

“Los que teníamos inquietudes revolucionarias y estábamos a expensas de que los masferreristas nos asesinaran o nos desaparecieran, queríamos irnos a la Sierra. Pero los jóvenes no se podían ir por la libre, sino incorporados por el Movimiento 26 de Julio. Me fui por la libre. Tuve la suerte de incorporarme en la guerrilla del Che.

“Fidel era un gran guerrillero. Estaba en continuo movimiento. No dormía nunca en un solo lugar. El Che lo decía: la guerrilla era la vida de Fidel. Era enfrentar a un enemigo numeroso con un grupo pequeño.”

Rafael Correa: Fidel murió invicto.


El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, es el primer orador.

“Pueblos de Nuestra América y del mundo Fidel ha muerto. Murió invicto, solo el inexorable tiempo lo pudo derrotar. Murió haciendo honor a su tiempo.”

Los que mueren por la vida no pueden llamarse muertos. Fidel seguirá vivo en los niños que van a la escuela, en los obreros… En el continente más desigual del planeta nos dejaste el único país con cero desnutrición infantil, con la esperanza de vida mas alta y sin niños viviendo en la calle, añade.

Cualquier país capitalista en América Latina colapsaría a los pocos meses con un bloqueo como el que soportó Cuba.

Primer Ministro de Grecia: Cuba es un ejemplo de dignidad y resistencia.


El primer ministro de Grecia Alexis Tsipras.

Aquí desde la plaza de la revolución como corresponde a este gran revolucionario del siglo XX despedimos a Fidel, despidos a un símbolo de la resistencia quien inspiró la lucha por la independencia, la justicia y la dignidad.

Despedimos al Fidel de los pobres, de los humildes, el de los que nunca se rinde, nuestro Fidel el Fidel que pertenece a todo el planeta, el Fidel que pertenece a toda la Historia.

Es un gran honor participar en este momento histórico en representación del pueblo griego, un pueblo muy cercano de los valores de los ideales que ustedes luchan. Porque al igual del pueblo cubano, el pueblo griego no dejo de levantarse para reclamar su dignidad y sus derechos.

Libertad o muerte fue el lema del lema de la revolución griega, patria o muerte fue el lema de la revolución de 1959. Siguiendo los pasos de Martí junto al Che Guevara Fidel logro que Cuba dejar de ser una dictadura más para convertirse en un ejemplo de dignidad y resistencia.

VicePresidente de China: El mejor homenaje a Fidel será seguir su causa.


Li Yuanchao, vicepresidente de la República Popular de China, luego de saludar a las autoridades y al pueblo presente en la Plaza y de expresar sus condolencias, ratificó que Fidel es el gran líder del pueblo de Cuba y que realizó contribuciones históricas imperecederas para todo el mundo.

“Fidel Castro es un coloso de nuestra era, la historia y los pueblos le recordaran eternamente”, agregó.

Exaltó que Cuba fue el primer país latinoamericano que estableció relaciones diplomáticas con la República Popular China y que ese país asiático recordará al Comandante por siempre. “En este amargo momento el corazón del pueblo chino late junto al del cubano”, dijo.

“Su imagen gloriosa e increíbles hazañas quedarán por siempre en los anales de la historia. El mejor homenaje a Fidel será seguir su causa (…) Seguiremos junto a Cuba profundizando las relaciones entre ambos países. Juntos contribuiremos a la paz y desarrollo mundial”.

“¡Gloria eterna al gran compañero Fidel Castro!”, concluyó sus palabras Li Yuanchao.

Vicepresidente de Irán: Transmito respeto


Manid Ansar, Vicepresidente de la República Islámica de Irán, toma la palabra.

Trasmito el respeto, condolencias y consideración a los familiares y al pueblo de Cuba. Lo que hoy reúne en esta plaza a esta multitud de pueblo, a mandatarios y disímiles delegaciones es el homenaje a uno de los líderes revolucionarios más importantes de la actualidad.

Una persona cuyo nombre en el mundo es reconocido no solo por ser un luchador, sino por ser una persona que brindó su vida a la lucha por los oprimidos; por lo que su memoria quedará graba en la historia de la humanidad.

A pesar de que este hombre no se encuentra entre nosotros, una multitud dará continuidad al camino iniciado por Fidel. La nación revolucionaria de Irán desde el comienzo de la Revolución Islámica estableció una relación con los ideales anti imperialistas de Fidel. Hoy el gobierno y el pueblo de Irán también comparte la tristeza de tan destacad personalidad.

Presidente Duma de Rusia: Fidel fue el ejemplo de un verdadero patriota.


El presidente de la Duma Estatal de Rusia, Viacheslav Volodin, se unió a los altos representantes que rindieron tributo a Fidel en la Plaza de la Revolución.

Al intevenir frente a los cubanos, expresó en nombre de Vladimir Putin, presidente de la Federación de Rusia, y el pueblo de Rusia, las más sinceras condolencias, con motivo de la partida de Fidel Castro.

“Fidel Castro dedicó su vida a la lucha por la libertad”, recordó, y su vida ha representado el ejemplo de un verdadero patriota.

“Fidel, tu fuerza y fe han sido ejemplo para muchos países y pueblos del mundo en el hecho de elegir su camino soberano de desarrollo”

Valoró altamente el aporte de Fidel al establecimiento de las relaciones entre Cuba y Rusia, y resaltó que a pesar de las distancias y los problemas afrontados: “Hemos estado y estaremos unidos”.

“La causa del legendario Comandante siempre vivirá y la amistad entre Cuba y Rusia seguirá fortaleciéndose”, dijo.

“Gracias a él Cuba logro preservar lo más valioso que puede tener cualquier estado: su independencia”.